Damos con todo lo que somos. Manos, tiempo, fe y conocimiento.
Por eso existimos: para movernos antes de tener todo resuelto, para poner al servicio de otros todo lo que somos: tiempo, presencia, fe, conocimiento y tecnología.
La manera en que vivimos es la manera en que damos. Y el camino se recorre sirviendo.
Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.
Proverbios 11:24–25El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas.
Proverbios 11:28Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Lucas 6:38No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo cosecharemos si no desmayamos.
Gálatas 6:9En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
Mateo 25:40Hay cosas que se sostienen y cosas que se encienden. Lo que se sostiene se apaga apenas deja de recibir. Lo que se enciende bien, arde solo.
El cambio real se reconoce por eso: sigue creciendo cuando ya nadie lo empuja.
Cooperamos con casas hogar existentes: presencia, trabajo, acompañamiento y lo que haga falta. No duplicamos, potenciamos lo que ya existe. La ofrenda más grande que llevamos es estar ahí.
Acompañamos a estudiantes en su camino educativo. No solo con recursos, sino con mentoría, red y presencia sostenida. Una beca sin acompañamiento es solo un número; nosotros vamos con la persona.
Servimos a iglesias y comunidades de fe que necesitan apoyo para crecer, mantenerse o ampliar su alcance. El Reino se construye junto, no en solitario.
Tienes tiempo, presencia o un talento que puedes poner en acción. Acompaña a un estudiante becado, súmate a una visita a casa hogar, o contribuye con lo que sabes hacer: construcción, tecnología, educación, logística, lo que sea. Tus manos son bienvenidas.
Hay misiones activas que necesitan ser sostenidas. Si quieres que tu nombre, tu empresa o tu comunidad formen parte de algo concreto (una beca, un proyecto en una casa hogar, equipamiento para una escuela), te conectamos directamente con esa necesidad. Tu aportación tiene nombre y apellido.
Si sabes de un estudiante que no puede continuar sus estudios, una familia en situación difícil, o una iglesia que necesita apoyo, cuéntanos. A veces la manera más poderosa de dar es conectar a quien tiene con quien necesita.
No necesitas más de lo que ya tienes. Solo necesitas decidir qué vas a hacer con ello.
“El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio.”Proverbios 11:30